LA INteLIGENcia CIEGA...!!

Pero esa ceguera es parte de nuestra BARBARIE. Tenemos que comprender que estamos siempre en la era bárbara de las ideas. Estamos siempre en la PREHISTORIA del espíritu humano.
Sólo el Pensamiento Complejo permitiría CIVILIZAR nuestro CONOCIMIENTO.

EDGAR MORIN.

domingo, 14 de febrero de 2010

La Reforma Integral de Educación Básica (RIEB): pérdidas y ganancias

Por: Miguel Angel Castillo
“La verdadera prueba de una inteligencia superior es poder conservar simultáneamente
en la cabeza dos ideas opuestas, y seguir funcionando. Admitir por ejemplo
que las cosas no tienen remedio y mantenerse sin embargo
decidido a cambiarlas”
Scott Fitzgerald.

El presente ensayo se refiere a la nueva reforma educativa, conocida como la Reforma Integral de Educación Básica (RIEB). Entró en vigor apenas en el 2009 en nuestro país. Por esa razón, es casi seguro que algunos de sus elementos estén siendo examinados para su ajuste y modificación más pertinentes. Como docente y profesional de la educación, en estos momentos es difícil tener una visión más amplia de sus resultados. No obstante, se registra de entrada una debilidad que por su impacto debe ser mencionada: el proceso de actualización y difusión, en particular hacia el magisterio. Fue una metodología insuficiente, que le está dificultando al docente y a las escuelas apropiarse de ella y hacerla suya. No se omite en esta consideración la “natural” resistencia al cambio por parte de las maestras y los maestros. De manera que lo que aquí se presenta es una aproximación sobre un asunto complejo que atañe a la educación pública. Intento discutir qué con el futuro de la polémica RIEB, a partir de cinco elementos que la constituyen: Marco normativo, Características de planes y programas, Campos formativos, Perfil de egreso y un breve esbozo de los principios pedagógicos.

Para empezar, el marco normativo de la RIEB se puede ver en dos planos que se influyen de manera mutua, aunque no proporcional, como se verá más adelante. Uno internacional y otro nacional. En el primero figuran una serie de eventos que, en el siguiente orden cronológico, se han convertido en las normas de mayor influencia: la Conferencia Mundial sobre Educación para Todos Jomtien, Tailandia, 1990; la Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI, Jacques Delors, 1996; el Foro Mundial sobre Educación de Dakar, Senegal, 2000; la Cumbre del Milenio, ONU, Nueva York, 2000; la Reunión Regional de Ministros de Educación Cochabamba, Bolivia, 2001; y los resultados de la evaluación PISA de la OCDE que se han venido publicando desde el 2000 a la fecha.

En el plano nacional, localizamos en primer lugar la Constitución Mexicana, a través del artículo 3º; el Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012; el Programa Sectorial de Educación 2007- 2012; la Alianza por la Calidad de la Educación, 2009; y los resultados de diversas evaluaciones realizados por el Instituto Nacional de Evaluación Educativa, a partir del 2002.

En ambos planos se ha identificado una problemática educativa, diríamos globalizada, y otra que alude de forma directa a nuestro país. Me refiero a los resultados obtenidos por estudiantes mexicanos en las distintas evaluaciones ya mencionadas, donde son notorias la reprobación, deserción y la baja calidad de los servicios educativos en México. Se habla de habilidades y capacidades lectoras, de compresión, así como del razonamiento lógico matemático que están por debajo de la norma, obteniendo puntajes que ubican a los alumnos mexicanos en niveles apenas mínimos y elementales. A partir de esta problemática se hizo patente la necesidad del diseño de políticas educativas que dieran una solución. Se generó así la propuesta de una Reforma como la actual RIEB. El valor irrefutable que aporta la RIEB es el planteamiento y el discurso de una necesidad de cambio y transformación del sistema educativo a la luz de esos componentes del Marco Normativo.

No obstante, uno de los puntos de análisis, no sólo hacia la RIEB, sino al conjunto de las acciones educativas que se han venido realizando desde hace ya varios años, es que hasta el momento ninguna de ellas ha tenido un impacto favorable y de largo alcance tanto para el sistema educativo como para los indicadores de desarrollo social y económico. Lo más serio de este asunto es que la escuela ha perdido dos funciones elementales: ser ese nicho de desarrollo y de movilidad social .

En ese sentido, ¿Hasta dónde la RIEB será capaz de devolverle a la escuela pública esas dos funciones que la sociedad y la cultura le tenían asignadas? Por el momento no se tiene una respuesta clara a esta situación. Sólo algunas suposiciones respecto a lo que pretende la RIEB desde cómo está configurada, sus elementos, efectos y la racionalidad que se puede inferir en ella. De manera que podamos llegar a preguntarnos sí una reforma como ésta es la que en verdad requiere el país y los ciudadanos, de acuerdo a sus necesidades de desarrollo social, económico y para mejorar la calidad de la educación en México.

Se requiere mayor precisión para respondernos si deben ser estos marcos externos y globales los que pesen más a la hora de definir el quehacer educativo nacional o buscar el fiel de la balanza en nuestro propio marco social, de desarrollo, pobreza y desigualdad. En el plano nacional debe discutirse de manera seria si la Alianza por la Calidad de la Educación (ACE) puede influir de la manera como lo hace, cuando es sólo un acuerdo político pero no una ley, que además en voces de algunos especialistas y distintas corrientes del magisterio, la ACE se convierte en un instrumento violatorio de los derechos laborales de los trabajadores de la educación, de los y las docentes. Desde estas interrogantes ¿qué se puede esperar de la RIEB en el ámbito educativo, social y político?

Características de los planes de estudio.
Hay intentos por comparar de forma maniquea, la reforma anterior y esta del 2009, para discutir sus posibles ventajas y desventajas entre una y otra. ¿En verdad tiene que ser una mejor que otra? ¿Es necesario descalificar la anterior para legitimar esta RIEB? ¿Una verdadera reforma, diseñada con honestidad y seriedad técnico pedagógica y de sentido social, necesita de la descalificación de sus antecesoras?

En sí misma la RIEB posee en su planteamiento teórico, características digamos, favorables para la educación en el salón de clases. Hablamos de su articulación; de una definición más precisa sobre el perfil de egreso; una clara secuenciación y como un rasgo fundamental, su transversalidad. Debe agregarse que estas características tienen su origen en la base de cuatro campos formativos básicos , que atraviesan a los tres subniveles, desde preescolar hasta la educación secundaria y que son la guía por dónde se confeccionaron las distintas asignaturas, sus competencias y el perfil de egreso. Es clara la continuidad y articulación. En papel, por lo menos está visto que se puede prefigurar una forma diferente de educar. Ahora falta evaluar su ejecución, de manera sistemática y periódica.

El enfoque por competencias es una de las innovaciones que trae esta nueva Reforma. La discusión sobre este apartado es diferenciar desde que lógica o racionalidad es planteado este enfoque; ¿es una manera de responder a las recomendaciones del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, para formar una futura clase trabajadora con las destrezas y competencias necesarias, mínimas e instrumentales? o ¿pretende la formación de nuevos ciudadanos educados en y para la convivencia democrática, críticos y reflexivos?

Para ambas cuestiones, la respuesta del docente se describe en conductas de resistencia al cambio, como las aparentes “apatía” y “falta de compromiso”. En la explicación de dichos comportamientos, por un lado está la respuesta humana ante la incertidumbre y los nuevos paradigmas; por otro, sería pensar en la propuesta de Stenhouse , cuando define una Cultura de resistencia relacionada con la ya tradicional forma de imponer políticas educativas y obligar a los docentes a seguir ésta u otras reformas, casi sin derecho a réplica. Efecto propio de cualquier reforma educativa pero que no justifica que la RIEB y las que vendrán, sigan siendo reformas que hereden y reproduzcan esa tradición de trasmisión rígida, desde el poder y hegemonía que está cargada hacia un solo lado de la amplia y compleja red del Sistema Educativo Nacional (SEN).

Para concluir es necesario considerar que los principios pedagógicos de la actual Reforma Integral de Educación Básica (RIEB), son loables y se pintan, para decirlo de manera coloquial, como algo muy atractivo que nadie en su sano juico podría rechazar. Al contrario, desde su mismo Marco Normativo, es bienvenida una escuela que junto a los y las docentes dirijan el proceso de aprendizaje mediante el uso de desafíos intelectuales, que fomenten el análisis y la socialización de sus resultados, así como la tarea de consolidar lo aprendido para luego utilizarlo ante los nuevos desafíos y así afirmar la pretensión del aprendizaje permanente y para toda la vida. En general, son una pretensión valiosa; y que si tuviéramos la curiosidad por indagar qué opina la sociedad de este conjunto de principios, con seguridad el cien por ciento diría que está de acuerdo. La cuestión es descubrir si esto se puede convertir en una práctica educativa real que se transforme en una práctica social y hasta cultural para México. Al respecto hay muchas dudas ya expresadas en diversos foros y los medios impresos. Sin embargo, además de la reflexión y la postura crítica que seguirán produciéndose, otorguémosle el valor de la duda, aunque suene a contradicción.

Bibliografía
1. Francesc, Pedró. Las reformas educativas. Una perspectiva política y comparada. Ed. Paidos, 1998.
2. Pérez Gómez. La cultura escolar en la sociedad neoliberal. Ediciones Morata, Madrid 1999.
3. Stenhouse, Lawrence. La investigación y desarrollo del currículum. Ediciones Morata, Madrid 2003.

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